Fiestas felices
Fiestas felices
Claro, terminó la high season y empezó la peak season. Todo ocupado. Lo suponíamos, así que ya habíamos reservado hoteles para las fiestas. Nos olvidamos del transporte. Ya veníamos cansados del tren nocturno de Chiang Mai a Bangkok y de las 12 horas de espera en dicha capital que utilizamos, entre otras cosas, para ir a ver El Hobbit 2 (genial, lluvia de Lucitos). Lamentablemente, solo quedaba seating para el viaje de Bangkok a Krabi. Otro viaje de la muerte en nuestro historial. Frío, mucho frío, de ese que ni toda la ropa de la mochila puede aplacar. Uno de los asientos se reclinaba a unos 120 grados, y el otro, roto, permanecía a esos 120 grados, el ángulo justo que provoca un huequito entre la espalda y el asiento y ese dolor al día siguiente. Apliqué la técnica de un compañero de vagón que dormía plácidamente y dormité sentada, con brazos y cabeza sobre la mesita.