Nuestros 15 minutos de fama en China
Apenas llegamos, nos dimos cuenta de que el concepto de fila no existe, de que la higiene personal es algo escasa y de que el espacio personal se reduce. Llegamos al país donde la gente se cuela, escupe y te empuja; es el país donde el subte en hora pico es peor que en Buenos Aires; el país donde Facebook, Twitter, Blogger, etc. están bloqueados por la Great Firewall of China (lo que impidió la actualización del blog); el país donde la gente se pone mucho de cuclillas (para descansar, comer, hablar por teléfono o fumar); el país donde las normas de tránsito, el uso de la bocina y el sistema de prioridades al conducir es muy diferente; el país donde comen, entre otras cosas y a veces vivos, gusanos, arañas, escorpiones y estrellas de mar (sí, de esas que se ven tan lindas e indefensas); el país donde los niños no usan pañales (tienen unos pantalones con tajo para hacer sus necesidades donde sea) y, finalmente, el país donde somos famosos. La gente nos pedía que nos sacáramos fotos con ellos y nos agarraban como si nos conocieran o nos admiraran. Otras veces notábamos que se hacían los opas y se sacaban fotos con nosotros de fondo. Y sí, puedo decir que el que está en el fondo sí se da cuenta. Ya sé que es básicamente por tener ojos redondos (aunque Luciano quedó a medio camino) y pelo de otro color, pero a veces se nos quedaban mirando como si tuviéramos monos en la cara o un verde entre los dientes. Nos quedó pendiente lo de dar autógrafos.