Dándole vuelta al mundo

Una semanita en Corea del Sur

Dandole la vuelta
En Vladivostok nos tomamos el DBS Cruise Ferry que va a Japón, pero pasa por Corea del Sur. Así que, ya que estábamos, decidimos bajar en Corea antes de retomar nuestro rumbo. Viajamos en tercera clase, que consta de cuartos con pasillos y camas marineras a cada lado, cada una con su propia luz, su almohada, su frazada y su cortinita. A la mañana siguiente de subirnos, llegamos a Donghae, en Corea del Sur, y nos tomamos un tren a Seúl.

Transiberiando

Dandole la vuelta
La costumbre local es traer bolsos con comida, pan, tazas, cubiertos, saquitos de té, fruta y verdura, y de esa comida que con agua caliente despierta a la vida (principalmente, fideos en una sopa). Lo común también es ponerse ropa cómoda apenas suben y volverse a cambiar antes de bajar. Y si se hacen buenas migas con los compañeros de compartimento, la comida a veces se comparte. En el tren hay un vagón restaurante, pero los precios son algo elevados y, según el vagón en el que estés, tenés que atravesar muchos para llegar, lo que implica también pasar por varios ceniceros humanos (al final de cada vagón). Hay una señora que recorre todo el tren y pasa cada tanto con un changuito lleno de bebidas y refrigerios. También se puede acudir a la encargada o al encargado del vagón para comprar saquitos de té, sopas, golosinas, etc. Ellos se encargan de controlar los pasajes, darte la bolsita con sábanas limpias, contrabandear cerveza (aunque caliente y sobrevalorada), pasar el trapo, sacar la basura y limpiar los baños (que constan de un espejo, un lavatorio y un moderno inodoro que descarga sobre las vías). Los baños permanecen cerrados durante las paradas más largas, supongo que para que nadie se esconda ahí y viaje gratis y, principalmente, para evitar la hediondez en las estaciones.

Москва

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La llegada a Moscú empezó con un plan chino: dos argentinos queriendo sacar la visa de China en Rusia. Lamentablemente, no nos fue posible; solo los extranjeros que estén trabajando o estudiando (no turisteando) acá pueden sacar la visa para China en Rusia. Luego de varios intercambios verbales, algunos con intérprete (una rusa que estaba sacando su visa), no llegamos a nada. La única solución, según ellos, es un programa chino: ir a la Argentina, sacar la visa y volver; claro y, ya que estoy, voy a votar, paso por Kentucky, me pido una promo, como un asado con la flia., me junto con las pibas, visito a Álvarez y seguimos viaje. Claro que no. Seguiremos intentando en algún otro país y cambiamos ruta de viaje.

Transiberiano: cómo elegir tu lugar

Dandole la vuelta
Pros y contras Una vez que subís al tren, el baño permanece cerrado hasta que la encargada del vagón controla todos los pasajes en forma bastante autoritaria y hasta un poco violenta. Despierta a los dormidos, insiste a los remolones y no deja pasar a nadie por si hay alguno que quiere escabullirse. Antes que nada, quiero aclarar que mis opiniones a continuación están basadas únicamente en el viaje nocturno Moscú-San Petersburgo, de una duración de 12 horas y en tercera clase. Los trenes rápidos son bastante más costosos y hacen este trayecto en 3 o 4 horas, por lo que posiblemente no tengan camas. El viaje San Petersburgo-Moscú lo hicimos en un tren diurno con asientos (common o sitting) bastante amplios, reclinables y cómodos por cierto. A partir de ahora, los trenes que nos esperan son casi todos nocturnos y hasta de varios días. 

Санкт-Петербург

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Rusia es parte de una dimensión paralela. Un mundo parecido al nuestro, pero diferente (una especie de 2Q13). Estuvimos dos días en Moscú y fue difícil, muy difícil. Comunicarse, comprar algo, hacer trámites. Imposible. Nadie te entiende, casi nadie habla inglés, todo está en cirílico y, en lugar de ayudarte o tratar de entenderte, te dicen algo que no entendés, pero que, la mayoría de las veces, equivaldría a un andate y arreglate. El primer día, no pudimos sacar la visa para China y tuvimos tres intentos fallidos de compra de pasaje para San Petersburgo:

Auf wiedersehen, Alemania

Cuando llegamos, nos dimos cuenta de que en gran parte de Alemania pocos alemanes hablan (o se animan a hablar) en inglés, y la única palabra que sabía en alemán es auf wiedersehen, gracias a Heidi Klum y varias temporadas de Project Runway. Por medio de señas y lenguaje primitivo, viajamos en tren hasta llegar a Braunschweig, a visitar a mi primo (Gastón), quien nos enseñó danke, allo y ente (pato), entre otras cosas. Supongo que hay muchos patos, y los restaurantes asiáticos lo hacen chop suey.

40 grados a la sombra en Egipto

Dandole la vuelta
En Buenos Aires habíamos contratado una excursión de 15 días en Egipto, pero lo hicimos casi ciegamente, sin leer mucho y sabiendo poco. Llegamos al Cairo y, después de un día de sol, pileta y relax, empezó la excursión de manera intensa. El primer día vimos mucho (incluidas las famosas pirámides de Giza y Sakkara) y, para terminar bien agotados, viajamos en un tren nocturno de 13 largas horas a Aswan. Una experiencia con los locales: el tren se retrasó como dos horas, baños asquerosos, luces que nunca se apagaron, calor, frío y después calor otra vez, ruido exagerado de la puerta del vagón cada vez que se cerraba, sin poder estirar las piernas, rodeados de pequeños cucarachines al acecho y alertas por si alguno se llevaba nuestra mochila por equivocación (según palabras del guía).

Linda Estambul

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Nos encontramos con Agus (hermano) y Fran (su amigo) y estuvimos tres días con ellos: Blue Mosque, Hagia Sofia, Topkaki Palace, Grand Bazaar y paseo en barco por el Bósforo. Caminamos mucho y recorrimos bastante; me llevo una ampollita de recuerdo… Y la imagen de una rata, gigante, asquerosa, paseando por el puerto…

Tomando color en la costa de Turcolandia

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En Chios tuvimos nuestro primer percance (ver óptica izquierda): Todos los turcos nos ven pasar y nos hablan en turco. Al principio no nos percatamos, pero nos llama la atención que no nos hablen en inglés (o a lo sumo italiano, dado que ya muchas veces nos han confundido) como a todos los demás mochileros o turistas. Luego es evidente. Un mozo le pregunta directamente a Luciano si es turco porque tiene jeta de turco (en el crucero, uno de los mozos había sido más sutil diciéndole que tenía un amigo turco igual a él). Acá su foto de pasaporte para que se entienda la cuestión:

Grecia, a lo Matarazzo

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Ya estamos todos. Nos encontramos en el aeropuerto de Atenas y comenzó el viaje. Crucero Cinco días. Seis personas. Un barco. Seis paradas. Zarpamos del puerto de Pireo en Atenas y, durante el crucero, tomamos una cerveza en Mykonos, fuimos a la playa en Kusadasi (Turquía), visitamos la cueva del apocalispis en Patmos, alquilamos un auto en Rodas, caminamos por Heraclión (Creta) y subimos 588 escalones en Santorini, entre otras cosas.